El clero protestante proveyó al anarquismo algunos de sus más ilustres pensadores. William Godwin fue predicador calvinista (sandemaniano), Eliseo Reclús era hijo de un pastor reformado y en su niñez se le destinaba al ministerio eclesiástico, Domela Nieuwenhuis fue pastor luterano. Calvino y Lucero, aunque se liberaron de la autoridad papal, no eran ciertamente teólogos libertarios. Sometidos a la servidumbre de la letra bíblica, ninguno de los dos fue demasiado lejos en su interpretación del cristianismo. El principio del libro examen, sin embargo, esgrimido con audacia por filósofos ilustrados y teólogos racionalistas, creó durante el siglo XIX una fuerte corriente liberal en el pensamiento protestante. Extremando tal liberalismo, Godwin llega a formular su crítica radical de la autoridad y Nieuwenhuis asume una posición pacifista y antimilitarista, no sin haber desechado definitivamente toda dogmática y toda vinculación eclesiástica.
El tránsito de Nieuwenhuis del púlpito luterano a la tribuna libertaria fue, de todos modos, gradual. Nacido en 1846, llegó a ser pastor de una iglesia importante de La Haya, en la década de 1870. Una crisis de conciencia lo llevó, al final de dicha década, a renunciar al cargo pastoral. Fundó entonces una revista, Recht voor Allen, desde la cual “propugnaba un socialismo ético basado en un fuerte rechazo emocional de la opresión y la guerra, y en un profundo sentido de la fraternidad humana”. Se trataba, sin duda, como dice Woodcock, “de principios cristianos destilados en términos sociales modernos”. En realidad, Nieuwenhuis, aún después de dimitir de su cátedra sagrada y de romper con la iglesia, continuó siendo (y lo fue toda su vida) un hombre profundamente religioso y auténticamente cristiano, igual que su contemporáneo Tolstoi. A diferencia de éste, sin embargo, no desdeñó la militancia política ni se desvinculó jamás de los grupos socialistas y de las organizaciones sindicales. Más aún, su fuerte personalidad y su fervor idealista lo convirtieron pronto en la figura más influyente de los dispersos grupos socialistas holandeses, y al reunirse éstos, en 1881, para fundar la Liga Socialista, llegó a ser su indiscutible dirigente[i]. Sin embargo, el espíritu crítico y la radical actitud que su carácter le imponía le llevó a disentir pronto de sus compañeros socialdemócratas, en quienes el parlamentarismo y la política burguesa comenzaban a crear cierta complacencia ante el Estado, el ejército, las instituciones patrias, etc. (más…)