Es claro que al negar el geocentrismo y al dejar de considerar a la tierra como centro inmóvil y sagrado del Universo, la humanidad pierde su carácter privilegiado y es, en cierto modo, desacralizada. Es una de tantas razas inteligentes que pueblan los infinitos mundos. Pero esta desacalización no se produce sino como efecto de una universal sacralización, no surge sino como consecuencia de la afirmación de que Dios no es el creador personal y libre en un universo temporal y finito sino la Causa inmanente, impersonal y necesaria de un infinito y eterno Universo. Con lo cual bien puede decirse que apunta Bruno a una más radical sacralización y a una igualdad más universal y profunda: todo está en todo, todo es divino y todo es, por consiguiente, supremamente bueno. Como todo panteísta, Bruno democratiza el Cosmos en Dios. Cierto que, para él, la humanidad no tiene una unidad de origen ni desciende de un ancestro comían. Pero esto lo sostiene precisamente porque antes ha defendido con entusiasmo la tesis (ya muy cara a los estoicos y aún a los primeros filósofos jónicos) del origen común, de la genérica consanguinidad y del universal parentesco de todos los seres en el Cosmos.
Hélène Vedrine ha insistido en el hecho de que en Bruno el individuo se hace “inesencial”. Es preciso, sin embargo, aclarar esto. Para el nolano , el verdadero y único individuo es el Todo, pero este Todo (Universo-Dios) está presente, en cuanto es Dios, con la integridad de su ser, aunque no con la integridad de su ser, aunque no con la integridad de sus modos de ser, en cada una de las partes (individuos). De tal manera, el individuo, lejos de ser negado, es sublimado, ya que se identifica con el Todo y con Dios. Por otra parte, como cada individuo representa un modo de ser, resulta a la vez único e irrepetible, sin dejar de ser universal e idéntico al Todo. No sólo el modo de ser del hombre singular adquiere el carácter de plena y absoluta irrepetibilidad.
Lo que el Bruno rechaza, en todo caso, es la unidad artificiosa del Imperio y de la fe, que supone una sociedad jerárquica al estilo aristotélico y medieval. Como dice M. De Gandillac, “Bruno desconfía de todos los césares que sueñan con unificar el mundo, con imponerle una sola ley y una sola fe”. Juzga que “el obstáculo de los mares y de las montañas es benéfico para la paz, deplora las técnicas que aproximan los pueblos, y, sin captar en su estructura propia el fenómeno de la expansión capitalista, subraya el desastroso balance de las grandes exploraciones”16.
Él, que se precia, como vimos, de haber “penetrado el cielo, recorrido las estrellas, traspasado los límites del mundo”, no ve, por eso, con simpatía la empresa de Colón y de los colonizadores españoles. Con un antiimperialismo y un anticolonialismo que alguien podría calificar de “ingenuo” y que nosotros llamaríamos más bien “metafísico” (sin matiz peyorativo alguno), sostiene que los conquistadores hispanos, con su cruz y su espada, sólo han logrado “perturbar la paz del prójimo, violar las patrias propias de las regiones, confundir lo que la previsora naturaleza distinguió, redoblar los defectos mediante el comercio y agregar vicios a los vicios de cada pueblo, propagar mediante la violencia nuevas locuras e implantar demencias inéditas allí donde no existen, mostrando, en fin, más sabio al que es más fuerte: enseñar nuevos cuidados, instrumentos y artes de tiranizarse y asesinar el uno al otro”17.
A este anticolonialismo añade una exaltación del trabajo manual que difícilmente resulta compatible, en aquella época, con una defensa de la sociedad tradicional y feudal, y una prédica de la justicia civil y social que tiene tal vez su origen en el estoicismo (con su doctrina del universal parentesco de los seres y su panteísmo o cuasi panteísmo), pero que confirman también, contra lo que muchos historiadores actuales (por reacción contra una falsa apologética del librepensamiento finesecular) sostienen, que Bruno no fue solamente un hombre libre y una fuerte individualidad cosmopolita sino también un campeón de la libertad y de la igualdad desde la perspectiva cosmológico-metafísca que le fue propia, sin que esta perspectiva le impidiera muchas veces arribar al plano de lo socio-político.
Lo más importante, sin embargo, es, a nuestro juicio, el sentido de libertad cósmica que representa la cosmología de Bruno al romper las esferas y la finitud aristotélico-ptolomaicas, el cual es inseparable de su sentidote la igualdad cósmica, al negar el geocentrismo y afirmar la homogeneidad de todas las partes del Universo y el omnicentrismo.
La Weltanschaung escolástica y medieval queda privada de sus últimos fundamentos a partir de estas tesis fundamentales del nolano: 1.- El Universo es no solamente eterno sino también infinito espacialmente y no está limitado por una primera esfera o último cielo no posee límites internos que dividan una zona de otra. Un móvil puede moverse ad infinitud sin que ninguna muralla lo detenga, 2.- Todo se mueve dentro del Universo y nada permanece quietto a no ser el Todo o el Universo mismo, 3.- Siendo el Universo infinito, no tiene ningún centro fijo sino que el centro está en todas partes, 4.-No hay, dentro del Universo, un solo mundo sino infinitos (es decir, infinitos soles, tierras, lunas, etc.), 5.- No tiene sentido, dentro del Universo infinito, señalar un arriba y un abajo, un lugar superior y otro inferior, etc., 6.- Todas las partes del Universo están integradas por la misma materia y no se puede suponer que ciertos elementos constituyan los cuerpos terrestres (agua, aire, tierra, fuego) y otro los cuerpos astrales (éter), 7.- El Universo está dotado de vida y constituye, por eso, un “animal sanctum et venerabile”, 8.- No se puede contraponer, por tanto, de un modo absoluto, lo viviente y lo no viviente, lo orgánico y lo inorgánico. Todos los seres son, en diversa medida, vivientes y animados, 9.- El Universo es efecto necesario y eterno de Dios. Dios y el Universo no se distinguen sino como el Todo concentrado y el Todo desplegado. Dios es el Universo considerado en su unipluralidad, el Universo es Dios considerado en su pluriunidad, 10.- Un Dios infinito no puede ser causa de un Universo finito. Dios no es libre para crear o no crear. Dios necesita del Universo tanto como el Universo de Dios, 11.- Dios es a la vez trascendente e inmanente al Universo. Dios infinito y el infinito Universo son dos aspectos de una misma realidad, dos caras de una misma moneda, 12.- La noción de un Dios personal y, con ella, la posibilidad de una revelación y de una religión positiva y sobrenatural, desaparecen por completo, 13.- Toda religión de esta clase tiene, sin embargo, una finalidad práctica: No revela ninguna verdad sobre el ser y, en particular, sobre el Ser absoluto, pero da normas y establece obligaciones para la masa del pueblo, es decir, para la mayoría de los ignorantes, 14.- La verdadera religión no es sino la verdadera filosofía, 15.- Dios es la única verdadera sustancia y las criaturas constituyen los accidentes de la misma18, 16.- En la sustancia actual se identifican la materia y la forma, 17.- La materia universal es un substratum informa, potencial y pasivo, 18.- La forma universal es una fuerza activa, única, inmanente, que lleva en sí las formas de todos los entes y que las infunde en la materia: equivale al Alma del Universo, 19.- El Alma universal hace que el Universo constituya una unidad y una unidad viviente, 20.- El Universo ( y todo lo que en él existe), en cuanto es viviente y es divino, es bello y es bueno.
La negación del antropomorfismo divino y de la personalidad de Dios es también una manera de afirmar la personalidad del hombre. Dios no aparece así, por cierto, como el más allá y el más arriba sino como el más adentro y el más íntimo ser de cada ser (y, en particular, del ser humano).
Se ha sostenido, y no sin razón, que el panteísmo constituye un punto de partida y un trasfondo metafísico más acorde con el desarrollo de la ciencia físico-natural que el teísmo. Y, si ello es así, bien puede comprenderse que la filosofía de Bruno no sólo se origina en determinadas teorías científicas (Copérnico) sino que prepara la aparición de los futuros desarrollos astronómicos y físicos (Newton, etc.)19.
Es igualmente claro que un panteísmo como el de Bruno supone una negación de cualquier religión positiva y de cualquier revelación. En este sentido tiene razón Menéndez Pelayo cuando considera a Giordano Bruno como más alejado del cristianismo que Miguel Servet. De hecho, Bruno es, sin duda, uno de los más directos predecesores de Spinoza en su exégesis racionalista de la Biblia y, a través de Spinoza, de todo el racionalismo teológico de los siglos XVIII y XIX.
Finalmente, en cuanto su panteísmo implica un monismo dinámico, trae consigo la aspiración a una sociedad móvil y progresista, abierta al cambio, liberada del peso de la tradición, y al mismo tiempo ajena a todo orden estático y a toda jerarquía propiamente dicha. Desde este punto de vista sería miope o injusto quien negara al filósofo de Nola la condición de ancestro de las concepciones socio-políticas del iluminismo y de la democracia moderna.
16 Op. Cit., p. 315.
17 Cit. Por Gandillac, op. Cit. P. 315-316.
18 Cfr. H. V. Vedrine, La conception de la nature chez Giordano Bruno, París, 1967, p. 281-286.
19 Según Frances A. Yates (Giordano Bruno e la tradizione ermetica. Bari, 1969, p. 273), la filosofía del nolano “conduce directamente a la magia: el Todo es uno y el mago puede fiarse en las escalas de ocultas simpatías que inervan la naturaleza entera”. Pero no debe olvidarse que la ciencia y la magia constituyen dos variantes de una misma actitud que se da fundamentalmente en una Weltanschaung monista, por oposición a la religión propiamente tal, que supone siempre un básico dualismo.
Publicado en la Revista Orto Año VI Num. 29 Ene Feb 1985 Barcelona, España, pp 6 y 7
Nota importante: Estamos en la búsqueda de la primera parte de este texto. Sólo disponemos de la segunda y tercera entrega. Aún cuando pueden leerse y entenderse por separado nos anima completar esta serie, si conoces, posees el escrito y deseas colaborar en su ampliación, escríbenos a: archivocappelletti@gmail.com, Muchas Gracias.
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